Acerca de la visualización del futuro

Este fin de semana empecé a aplicar con mis hijas una práctica que encontré en un artículo sobre el golf. Se trata de una rutina común y mandatoria entre los golfistas: la visualización y la proyección. Como sé muy poco o casi nada sobre este deporte, no había caído en cuenta que esos espacios de tiempo en los que los deportistas miran hacia el horizonte, los dedican a visualizar el golpe que darán y la trayectoria que seguirá la bola además de permitirles valorar como el viento influirá en ella. En esos momentos están proyectando con una alta certeza cuál será el punto exacto donde debe aterrizar la bola con relación al hoyo.

Este Juego mental del que habla el artículo es muy evidente en ese deporte y hace parte de sus rutinas y entrenamiento fuera del campo para que los atletas saquen su máximo potencial mental, afinen la técnica y finalmente ejecuten la mecánica del deporte. A mis hijas se los conté tratando de despertarles el mismo interés que sentí a medida que iba leyendo y empezamos a cerrar los ojos en las noches y a meditar proyectando imágenes, escenarios y resultados positivos y satisfactorios. La idea es que proyectemos inclusive las sensaciones físicas que nos dará obtener una victoria, un resultado positivo, o poder estar en un lugar con el que hemos soñado o que hemos identificado como nuestra meta.

Para mí era muy normal hablar de visión estratégica en mi trabajo con emprendedores y equipos de ventas cuando me refería a la plasticidad cerebral y a la formación de hábitos, sin embargo, no había llevado esa práctica al plano personal. Con esto lo que busco es que en casa volvamos rutina el hecho de visualizar repetidamente nuestras metas, fortaleciendo así las conexiones neuronales asociadas con esas imágenes y creando patrones mentales que puedan influir en nuestro comportamiento. Esto también lo leí y, de hecho, encontré un estudio de la Universidad de California que indica que el cerebro no distingue claramente entre una experiencia real y una imaginaria así que, al visualizar metas, se activan regiones cerebrales asociadas con la realización de tareas y esto fortalece la conexión mente-acción, osea que nos da ese impulso para accionar casi que automático.

Ahora bien, la propuesta que le hago tanto a mis niñas como a mis clientes es que si queremos empezar a hacerlo deberíamos tener en cuenta:

  1. Definir metas claras: hacerlo en un mapa de sueños, tablero de deseos, hojita en blanco,
    vision board, etc
  2. Volver este ejercicio una rutina diaria
  3. Al hacerlo usar imágenes vívidas, inclusive colores, olores y sentimientos o emociones
    positivos y satisfactorios
    Creo que esto nos puede ayudar a incrementar la probabilidad de alcanzar las metas y volver
    realidad muchos de nuestros sueños, sin hablar de todo el beneficio que para nuestra salud
    mental y física puede traer esta gran dosis de felicidad y bienestar proyectados que se pueden
    disfrutar a cualquier hora del día.

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