Segunda Etapa: Hacia la creación de valor

Contando con que la empresa ya ha superado la etapa de diagnóstico, ya
sea porque ha trabajado bajo sus propios recursos en ello o porque se
apoyó de manera externa para hacerlo, inicia la segunda etapa: selecciones,
renuncias y con esto, la revisión del rumbo estratégico para las empresas ya
constituidas o la creación de la propuesta de valor para las nuevas empresas.
La base para definir el rumbo estratégico es el propósito superior de la
empresa definido por el equipo de liderazgo y que corresponde a las
respuestas de preguntas como: A qué responde esta actividad económica: a
un legado familiar? A un nuevo negocio o idea de negocio? Cuales son las
motivaciones de avanzar con este proyecto y no seleccionar otro? Cuál es el
impacto social que lleva consigo? dónde queremos estar (negocio, sector,
segmento, región, país)? ¿De qué tamaño quiero que sea mi empresa? Cual
será la propuesta de valor?
Una buena sesión de ideación en la que no se asuma ninguna respuesta, en
la que nada práctico o complejo se omita, en la que se parafraseen todas las
ideas por obvias que parezcan entregará como resultado un propósito bien
definido y la claridad sobre las selecciones y renuncias relacionadas con:
Productos o servicios, mercados, estructura de precios, líneas y sus canales,
recursos actuales, inversiones, estructura organizacional, modelos de
compensación, comunicación y relacionamiento con los diferentes públicos,
entre otras.
En esta segunda etapa es clave entender que la disciplina llevando y
manteniendo una alta frecuencia de sesiones, reuniones o comités serán
determinantes para pasar rápido a la acción tanto en el caso de los nuevos
negocios como para las empresas que están recalibrando su estrategia y que
seguramente buscarán no tener que detener sus actividades. Los
entregables de cada sesión deben ser validados las veces que sean
necesarias entre el equipo de liderazgo y nunca estará de más re-validar con
otros miembros del equipo las ideas resultantes bien sea para nutrirlas con
otras experiencias o para aprovechar otros puntos de vista.
¿Que esperar al final de esta etapa? que la empresa pueda construir una
propuesta de valor alineada con el propósito empresarial, que avance hacia
el posicionamiento o reposicionamiento en el mercado o en los nichos que
ha definido con consistencia y coherencia, que la fuerza de los líderes de la
organización converja hacia un mismo sentido y los habilite para comunicar
con efectividad su propósito y hacer que todos los miembros del equipo y
sus diferentes públicos se conecten con él.

“¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?”

Vincent Van Gogh

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