La conexión, la confianza y la lealtad

La empresa que ha definido con claridad, coherencia y consistencia su
propuesta de valor inicia el camino hacia la generación de una comunicación
que valorice el tiempo y todos los recursos invertidos en la ideación del
negocio, las alternativas evaluadas, y las selecciones estratégicas.
La comunicación adecuada de la propuesta de valor será aquella que le
permita a la empresa diferenciarse de los demás actores del segmento e
inclusive de la industria, es el elemento que logrará que “compren” la idea de
negocio y será la guía de los procesos de marketing y ventas. Por ello, la
importancia de que el equipo de liderazgo defina en esta etapa la estrategia
y el alcance que espera antes de impactar a cada público objetivo.
Para la empresa debe ser igual de importante la interacción con clientes
como con proveedores, la creación de alianzas fuertes con agremiaciones y
la interacción permanente con entes gubernamentales o reguladores, la
participación con grupos de sostenibilidad y toda alianza que forme o
refuerce la reputación empresarial. Para avanzar con estos grupos la
recomendación es que la propuesta de valor, los pilares fundamentales y los
objetivos estratégicos sean de fácil acceso (visibilidad) para todos pero que
para cada grupo se defina una estrategia. Un ejemplo de esto podría ser: a
los clientes se les comunicará a través de las estrategias de mercadeo
clásicas, y a los proveedores a través de reuniones gerenciales llevadas a
cabo 2 veces al año. Se participará en ruedas de negocios en las que se
empezará a interactuar activamente con agremiaciones y entes locales
mientras se abre puertas a nuevos clientes y habrá un encargado de buscar
actividades de voluntariado y participación comunitaria.
En caso de que el lector se haga la pregunta: y a que horas se hace todo esto
si lo que necesito es que mi negocio produzca? La importancia y el tiempo
invertido a la formación de estas bases empresariales las estima cada
Gerente, pero hasta aquí solo van los tres primeros pasos de un camino
empresarial que nunca termina y cuyo dinamismo determinará la forma en la
empresa logra establecerse, posicionarse (lo que sería ya su primer logro),
conectar, presentar su identidad, diferenciarse y hacerse confiable. El santo
grial: La Lealtad requiere una dosis balanceada de fondo y forma, pues cada
miembro de la organización debe reflejar un total convencimiento del
propósito superior, y un vinculo 1:1 con el objetivo de crecimiento y
sostenibilidad de la compañía, esto sumado a una buena actitud sin duda
impactará desde el primer contacto a quienes serán el soporte de lo que un
día fue una idea de negocio llevándolo a la prosperidad.

“La lealtad no depende de las circunstancias porque es de la permanencia de los principios”

Francisco Garzón Céspedes

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